Antes de las aulas, hubo una pregunta sencilla: ¿quién acompaña a los pequeños mientras sus familias trabajan?
En 2005, Thomas y Shirley Brinkley conocieron en Quito a familias que trabajaban largas jornadas y necesitaban un lugar seguro para sus hijos. Su fe cristiana los movió a acercarse y responder. Así nació una guardería.
Una respuesta que fue creciendo
Después llegó primero de básica. Iglesias, misioneros y amigos de Ecuador y del exterior se sumaron. La iniciativa creció aula a aula, relación a relación. Lo que comenzó con el cuidado de los pequeños fue abriendo espacio para nuevas etapas.
Hoy, la labor educativa corresponde a la Unidad Educativa Rey Sabio Salomón, en La Comuna. Desde la Fundación movilizamos personas, recursos y alianzas para apoyar oportunidades.
El siguiente capítulo también necesita amigos
Cuidar lo construido exige constancia. Las becas, las herramientas y las relaciones necesitan personas dispuestas a asumir una parte. Esa sigue siendo nuestra invitación: acercarse, reconocer una necesidad y descubrir qué podemos aportar juntos.
Una oportunidad puede comenzar con un nuevo amigo.